La cuestión en medicina también es el diagnóstico, pero para saber diagnosticar hay que manejar las enfermedades subclínicas, y toda la sintomatología que se mueve dentro de esos parámetros.
Esto quiere decir que ya estamos fuera del paradigma de la medicina oficial y desde este mismo momento funcionamos de otra manera, es decir, pensamos que es el cuerpo el que se cura por sí mismo y que nosotros somos meros ayudantes para estimular a nuestro organismo a que consiga el equilibrio que es salud.
Teniendo en cuenta lo dicho, la iridología no pretende diagnosticar, la iridología se fundamenta en la información que el iris recibe a través de nervios de los pares craneanos, de qué es lo que ocurre en nuestro organismo.
Y en nuestro organismo nada está quieto, todo está en movimiento y cambia. Como según dicen los expertos en la teoría de la relatividad y la física cuántica, el átomo no es nada, es una tendencia, porque depende de la influencia que tenga, así se manifiesta, según se ha demostrado en el acelerador de partículas.
Por lo tanto, llegaremos a la conclusión de que el estudio del iris de nuestros ojos lo que mide son las tendencias que tenemos hacia la salud o hacia la enfermedad, estas tendencias hay que interpretarlas, y en función de esa interpretación, se debe indicar una o varias terapias adecuadas al desorden que encontremos.
Así hay que enfocar la iridología, así es la naturopatía: ciencia que estudia el continuo movimiento de nuestras tendencias para enfermar. No hay diagnóstico alguno. El diagnóstico queda para las especialidades médicas. En Iridología y Naturismo, el enfoque es otro, también la vida es otra.
miércoles, 24 de febrero de 2010
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