La iridología estrictamente estudia el estado de los tejidos de nuestro cuerpo. Nuestra dieta diaria nos nutre, es decir, aporta vitaminas, minerales, hidratos, grasas y proteinas a nuestros tejidos. Si nos alimentamos bien fortalecemos nuestro organismo.
El estudio del iris nos explica en qué medida los tejidos de nuestro organismo, están fuertes, débiles, con más o menos toxinas, con mejor o peor circulación, más o menos inflamados.
La conclusión que extraemos de esto es la siguiente: a través del iris no vamos a saber qué es lo que debemos comer, tampoco qué comemos cada uno, ni siquiera que lo que comemos nos siente bien o mal, pero a través del estudio del iris lo que vamos a conocer es si nuestros tejidos, necesitan más y mejor nutrición, circulación e inervación, y en qué medida estamos tomando demasiados alimentos irritantes o ácidos; y como consecuencia, la necesidad de aconsejar la ingesta de mayor cantidad de alimentos alcalinizantes. Existen tres referencias en iridología a la alimentación alcalinizante. Estas tres referencias son tres señales características, que indican la necesidad de alcalinizar y que, por supuesto estudiamos en el curso de iridología.
En definitiva, no vamos a saber exactamente , a través del iris, cuál es nuestro pH, pero sí vamos a orientar a cada persona sobre la necesidad de alimentarse bien para conseguir un buen equilibrio ácido-base.
Además existen debilidades que estudiamos en iridología, que nos indican la necesidad de ingerir más principios inmediatos, volviendo así a hacer referencia a la importancia de la nutrición a través de la guía de la iridología, para recuperar nuestra salud. Aunque todos pensemos que son importantes otras terapias basadas en aparatología o masajes, insistimos en no olvidar la necesidad de saber iridología y nutrición con el fin de mantener y recuperar nuestra salud.